Córdoba, 06 de Julio de 2018 < Salud < Accidente Cerebro Vascular

Etiología principal o causas principales de un ACV
La principal causa es la presión arteria elevada, a la que sigue el sedentarismo (poca movilidad corporal, en especial de las extremidades inferiores: falta de caminatas que duren al menos media hora al día), el alto consumo de radicales provenientes, entre otros, del tabaco, frituras o grasas hidrogenadas, a lo que puede sumarse el consumo de alcohol en exceso, fumar tabaco, consumir drogas, padecer problemas cardíacos como la fibrilación auricular u otras afecciones inicialmente no cardíacas ni vasculares como: diabetes, estrés; cualquiera de estos factores o más de uno al mismo tiempo son factores nocivos predisponentes para ACVs. La enfermedad celíaca sin tratamiento puede provocar accidentes cerebrovasculares, especialmente en personas jóvenes y niños; no obstante, suele pasar sin reconocer ni diagnosticar, principalmente porque suele cursar sin síntomas digestivos evidentes. Los retrasos en el diagnóstico pueden provocar que los daños sean irreversibles.
Tipos de ACV
El ataque cerebrovascular tiene dos formas bien diferenciadas:
- ictus isquémico o infarto cerebral: una isquemia (disminución importante del flujo sanguíneo) en el cerebro, de manera anormalmente brusca;
- ictus hemorrágico, derrame cerebral o hemorragia cerebral: la hemorragiaoriginada por la rotura de un vaso cerebral.
Las enfermedades cerebrovasculares constituyen, en la actualidad, uno de los problemas de salud pública más importantes. Son la tercera causa de muerte en el mundo occidental, la primera causa de invalidez permanente entre las personas adultas y una de las principales causas de déficit neurológico en el anciano. No obstante, se ha demostrado que los ataques cerebrovasculares (ACV) en niños de 0 a 14 años son los que tienen mayor tasa de recuperación, debido a que tienen un cerebro flexible y joven.
El daño cerebral supone una ruptura en la trayectoria vital del paciente y, por su elevado coste sociosanitario, condiciona las situaciones familiares, sociales e institucionales.

Prevención
- Lo fundamental es controlar los factores de riesgo asociados: la hipertensión arterial, la lipoproteína de baja densidad o LDL elevada (incluido el aumento de triglicéridos), debido al consumo de aceites hidrogenados, la diabetes mellitus y la enfermedad celíaca.
- Evitar el consumo de tabaco, de sustancias psicotrópicas o estupefacientes y de bebidas alcohólicas.
- Evitar el sedentarismo y practicar ejercicio físico; consumir una dieta rica en verduras, frutas, proteínas, colesterol “bueno” y grasas polinsaturadas (ácido eicosapentaenoico (EPA), ácido docosapentaenoico (DPA), ácido docosahexaenoico (DHA), consumir poca sal y evitar el consumo de cantidades elevadas de carbohidratos (azúcares y harinas) y grasas saturadas.
- Evitar la ansiedad y aún más el angor (la angina de pecho), ya que, entre otros problemas vasculares, aumenta la hipertensión arterial.
- Evitar la depresión, ya que los estados anímicos depresivos tienden a espesar la sangre, y la hacen más trombogénica.
- Seguir las recomendaciones del médico de cabecera, quien tiene acceso a la información pertinente relacionada con la salud de cada individuo.
- Evitar el sobrepeso.
- Evitar deportes de contacto o sobreesfuerzos.
- Evitar el distrés o estrés negativo (especialmente si es crónico), que puede provocar que la sangre se vuelva trombolítica (véase embolia).
- Parece conveniente la ingesta de megadosis de vitamina C para evitar la formación de trombos y aneurismas.
